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Refrescos
- Naranjada casera:necesitaremos 8 vasos de zumo de naranja, 4
vasos de agua mineral, azúcar al gusto, hielo en cubos, unas hojas de
menta y una rodaja de naranja o limón para decorar. Para elaborar la
naranjada colocaremos el zumo de naranja y el agua en una batidora, le
añadiremos el azúcar y lo mezclaremos bien. Cuando la mezcla esté lista,
le añadiremos cubitos de hielo y una picada con las hojas de menta, y
la meteremos en la nevera, ¡para que podamos tomarla bien fría! Tiene
buena pinta, ¿verdad?
- Limonada con hierbabuena: utilizaremos 2 ó 3
limones, 100 g de azúcar, un manojo de hierbabuena, ½ litro de agua
mineral y hielo picado. También utilizaremos la batidora, a la que
añadiremos los limones pelados y cortados a trozos, la hierbabuena, el
azúcar y el agua: colaremos la mezcla para eliminar los
trozos demasiado grandes de pieles y tallos de hierbabuena, añadiremos
el hielo picado y ¡a servir! ¡Veréis qué toque más refrescante le da la
hierbabuena!
- Refresco de jengibre casero: este refresco me
encanta. El jengibre tiene un sabor muy intenso, pero en refresco queda
muy suave y refrescante. Necesitaremos 15 g de jengibre fresco, ½ litro
de agua, 3 cucharadas soperas de miel, media naranja y el zumo de 1
limón. Para elaborarlo, pelamos el jengibre y lo cortamos en trozos no
muy gruesos. Lo colocamos en un cazo con el agua y dejamos que hierva.
Añadimos la miel y la media naranja con piel (con el fuego más bajo), el
zumo del limón y dejamos la mezcla en el fuego durante unos 20 minutos.
Tiene que quedar bien concentrado (color amarillo). Por último se
diluye en agua mineral, y se deja enfriar para poder servir bien frío.
¡Ummmm!
- Leche merengada: este ya es un refresco
elaborado a base de leche y no de agua mineral. Está buenísima y es muy
nutritiva. Ideal para merendar alguna tarde en una terracita soleada.
Necesitaremos 1 litro de leche, 1 bastoncito de canela, la piel de 1
limón y azúcar. La receta es bien fácil, herviremos la leche junto a la
canela y la piel del limón, cuando suba, bajamos la temperatura del
fuego y la hacemos subir de nuevo. Repetimos el proceso tres veces.
Entonces, dejaremos la leche enfriar y, después de añadir el azúcar, la
pondremos en la nevera. ¡Espectacular!
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Qué buena pinta tiene!
ResponderEliminarMe encantan¡¡¡
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